El trabajo de la EASA en materia de seguridad aérea es muy exhaustivo y continuado; no se detiene cuando una aeronave está certificada y se considera segura para volar. Esa aeronave va a realizar miles de vuelos a lo largo de muchos años y, en ocasiones, en el curso de sus operaciones, pueden surgir algunos problemas de seguridad.
Estas cuestiones se abordan a menudo a través de una publicación sobre seguridad conocida como «Directiva de aeronavegabilidad». Una Directiva de aeronavegabilidad exige que se lleven a cabo determinadas medidas en una aeronave para restablecer un nivel aceptable de seguridad, cuando hay indicios de que, de no hacerlo, dicho nivel podría verse comprometido.
Mediante ese documento, se informa a los operadores aéreos de todo el mundo que vuelan con las aeronaves afectadas del posible problema de seguridad y se les exige que adopten las medidas necesarias para solucionarlo.
Cabe señalar que, aunque las operaciones de aviación comercial suelen ser la faceta más visible de la aviación, las Directivas de aeronavegabilidad pueden aplicarse a otros tipos de aeronaves, como helicópteros, globos, etc.
¿Qué contiene una Directiva de aeronavegabilidad?
El documento describirá el problema de seguridad y la flota afectada. Los dos aspectos fundamentales son: las medidas correctoras que hay que adoptar y el tiempo necesario para hacerlo. El tiempo concedido para el cumplimiento refleja la gravedad del problema: cuanto más tiempo se conceda hasta el cumplimiento, menor será el riesgo de que se produzca un incidente de seguridad en un futuro próximo. Las medidas correctoras podrían ser tan sencillas como la actualización de un manual de vuelo o una actualización rápida del programa informático. Otras más complejas pueden implicar modificaciones estructurales de gran alcance.
Trabajar juntos en pro de la seguridad: qué elementos dan lugar a una Directiva de aeronavegabilidad
La seguridad es una responsabilidad conjunta que comparten los distintos agentes del sector de la aviación. Los operadores de aeronaves deben comunicar los datos relativos a los problemas que puedan surgir durante sus operaciones. Normalmente remitirán este informe al titular del certificado de tipo que, en términos más sencillos, es la empresa que desarrolló esa aeronave específica. El titular del certificado de tipo investigará el asunto y, si se considera que se trata de un problema de seguridad que podría repetirse en otra aeronave, informará a la EASA y la involucrará en el proceso, proponiendo las medidas que deben adoptarse para resolverlo. La EASA examinará esos datos, posiblemente solicitará actualizaciones y, una vez acordadas las medidas pertinentes, emitirá una Directiva de aeronavegabilidad. Si el tiempo lo permite, se publicará una propuesta de Directiva de aeronavegabilidad en el sitio web de la EASA para que pueda consultarse y puedan formularse observaciones (principalmente por parte del sector y los operadores) durante un período de tiempo antes de su publicación oficial.
Téngase en cuenta que otras organizaciones (por ejemplo, organizaciones de mantenimiento, de producción, etc.) también tienen la obligación de comunicar datos, y que un mismo asunto puede ser comunicado varias veces por diferentes organizaciones. Toda esta información se revisa y analiza, y puede dar lugar, en su caso, a una Directiva de aeronavegabilidad.
La EASA es responsable de emitir Directivas de aeronavegabilidad con respecto a los productos que certifica o valida. Cuando la certificación haya sido realizada por otra autoridad y validada por la EASA, la Agencia puede adoptar Directivas de aeronavegabilidad emitidas por esa otra autoridad.
Directivas de aeronavegabilidad de emergencia
En ocasiones, la EASA publica una Directiva de aeronavegabilidad de emergencia. Como su nombre indica, se trata de una cuestión de seguridad que debe resolverse en un plazo mucho más breve y, en este caso, no hay período de consultas. Normalmente, si las medidas correctoras deben adoptarse en menos de treinta días, se trata de una Directiva de aeronavegabilidad de emergencia.
Es posible que, en algún momento de su vida, haya visto en las noticias que un tipo determinado de aeronave había sido inmovilizada en tierra, es decir, que tiene prohibido volar. Es algo muy poco habitual, pero puede ser la única opción posible si no se dispone de medidas correctoras para resolver un problema de seguridad detectado en un plazo breve.
En la mayoría de los casos, las Directivas de aeronavegabilidad de emergencia no provocan la inmovilización en tierra de las aeronaves, pero pueden afectar a las operaciones y causar molestias a los pasajeros cuyos planes de viaje se vean afectados. Es importante recordar que, en la aviación, la seguridad siempre debe ser la prioridad.
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