La transición de la aviación hacia un futuro más sostenible suele asociarse a nuevas tecnologías y fuentes de energía, como los combustibles de aviación sostenibles, la propulsión por hidrógeno o las aeronaves eléctricas. Sin embargo, ya es posible lograr mejoras medioambientales significativas gracias a la forma en que se operan actualmente las aeronaves.
Las prácticas operativas, desde la forma en que los pilotos planifican el consumo de combustible hasta cómo ascienden y descienden las aeronaves, pueden reducir el consumo de combustible, las emisiones y el ruido, sin dejar de garantizar la seguridad. Estas mejoras implican la colaboración entre pilotos, compañías aéreas, organismos de gestión del tráfico aéreo, centros de formación y organismos reguladores para optimizar la forma en que se pilotan las aeronaves. Analicémoslo con más detalle.
Vuelos respetuosos con el medio ambiente para pilotos
Los pilotos desempeñan un papel importante en la mejora del comportamiento ambiental de la aviación. La forma en que pilotan la aeronave influye en el consumo de combustible.
La EASA promueve el concepto de «Environmental Flying» (vuelos respetuosos con el medio ambiente), que integra técnicas operativas responsables desde el punto de vista medioambiental en la formación de los pilotos y las operaciones cotidianas. El objetivo no es solo formar a los nuevos pilotos en materia de sostenibilidad, sino también integrar estas prácticas en toda la comunidad de pilotos profesionales. Como requisito previo, las medidas de sostenibilidad no deben comprometer en ningún caso la seguridad.

Los vuelos respetuosos con el medio ambiente consisten en:
- comprender cómo influyen las decisiones operativas en el impacto medioambiental;
- una planificación eficiente de los vuelos y una gestión eficaz del combustible;
- perfiles optimizados de ascenso, vuelo de crucero y descenso;
- evitar la resistencia innecesaria o la pérdida de energía;
- reducir el ruido y las emisiones durante las operaciones.
La incorporación de aspectos medioambientales en la formación de los pilotos y en los procedimientos de las compañías aéreas garantiza que los pilotos puedan contribuir a reducir el consumo de combustible y las emisiones, al tiempo que se mantienen la seguridad y la eficiencia de las operaciones. Una gestión más inteligente de los combustibles y la energía. Llevar más combustible del necesario aumenta el peso de la aeronave, lo que a su vez aumenta el consumo de combustible. La planificación del combustible se ha centrado tradicionalmente en garantizar que las aeronaves lleven suficiente combustible para completar el vuelo de forma segura y hacer frente a cualquier imprevisto.
En 2022, la EASA actualizó las normas de gestión del combustible y la energía con el fin de modernizar este enfoque mediante la introducción de sistemas de gestión del combustible más flexibles y basados en el rendimiento, lo que se traduce en beneficios medioambientales, al tiempo que se mantienen los márgenes de seguridad adecuados. Este enfoque favorece una mayor eficiencia operativa y permite reducir el transporte innecesario de combustible, lo que a su vez reduce su consumo y las emisiones durante el vuelo.
Operaciones de ascenso y descenso continuos
Las operaciones de ascenso continuo y de descenso continuo permiten a las aeronaves seguir perfiles de vuelo más fluidos con menos interrupciones. Estas técnicas permiten a las aeronaves ascender o descender utilizando perfiles óptimos de propulsión y velocidad, lo que reduce el consumo de combustible, las emisiones y el ruido en los alrededores de los aeropuertos.
Los estudios demuestran que las maniobras de descenso continuo permiten ahorrar decenas de kilogramos de combustible por vuelo en el caso de los aviones de fuselaje estrecho, mientras que los aviones de mayor tamaño ahorran aún más. Si pensamos en los miles de aviones que vuelan cada día, esa cifra resulta aún más impresionante… y cada pequeño gesto cuenta.
Una gestión más eficiente del tráfico aéreo

La eficiencia operativa también depende en gran medida de la estructura del espacio aéreo y de la forma en que se gestionan los vuelos.
Las iniciativas actuales en materia de gestión del tráfico aéreo tienen como objetivo permitir que las aeronaves sigan trayectorias más directas y óptimas, reduciendo así tanto el consumo de combustible como las emisiones. Por ejemplo, se prevé que las mejoras en la gestión del tráfico aéreo y en el diseño del espacio aéreo reduzcan significativamente las emisiones de CO₂ por vuelo en las próximas décadas.
Estas mejoras permiten a las compañías aéreas evitar desvíos innecesarios, reducir los circuitos de espera y optimizar las rutas de vuelo.
Una responsabilidad compartida
Muchas de estas medidas no requieren ninguna tecnología aeronáutica nueva, sino únicamente procedimientos mejorados, formación y mayor concienciación operativa. Sin embargo, la aplicación de estos procedimientos depende de varios factores:
- que los pilotos apliquen técnicas operativas eficientes;
- que las compañías aéreas pongan en marcha programas de eficiencia en el consumo de combustible;
- una gestión del tráfico aéreo que permita rutas de vuelo eficientes;
- que los aeropuertos contribuyan a la eficiencia de las operaciones;
- que los organismos reguladores establezcan el marco normativo y ofrezcan orientación.
En conjunto, estas mejoras operativas constituyen una parte importante del camino que debe recorrer el sector de la aviación hacia un futuro más sostenible.
Obtenga más información en EASA Pro (únicamente en inglés)
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