Las compañías aéreas suelen operar con dos horarios: el de invierno y el de verano, siendo este último la época del año con mayor actividad para el sector de la aviación.
Los aeropuertos están cada vez más concurridos, los aviones vuelan con mayor frecuencia, las temperaturas aumentan y las condiciones meteorológicas se vuelven más adversas. Para los pasajeros, esto suele significar vacaciones, visitas a la familia y viajes emocionantes al extranjero.
Al igual que las operaciones de invierno, las operaciones de verano conllevan una serie de consideraciones específicas importantes en materia de operaciones y seguridad, y detrás de cada vuelo de verano hay miles de profesionales de la aviación que trabajan para garantizar que las operaciones se desarrollen de forma segura y sin contratiempos.
¿Por qué parece que hay tanto ajetreo en verano?
El verano supone una presión adicional en casi todos los ámbitos del sistema de aviación. Más vuelos suponen más movimientos aéreos, más pasajeros, más equipajes y una mayor coordinación entre compañías aéreas, aeropuertos y servicios de tránsito aéreo.
Pilotos, tripulantes de cabina, despachadores, ingenieros, personal de tierra, personal aeroportuario, meteorólogos, controladores de tránsito aéreo y muchos otros trabajan juntos entre bastidores para que todo esto sea posible.
La mayoría de los pasajeros solo ven una pequeña parte de este sistema. Pero, en realidad, los viajes de verano seguros y fiables dependen de que miles de personas realicen correctamente cientos de tareas cada día.
¿Por qué hace tanto calor en la cabina?
Casi todo el mundo se ha subido alguna vez a un avión en un caluroso día de verano y se ha preguntado por qué en la cabina hace más calor de lo esperado.
La respuesta es que mantener la aeronave fría en tierra no siempre es tan sencillo como encender el aire acondicionado. Las aeronaves suelen utilizar, bien su unidad de potencia auxiliar (APU), bien unidades externas de alimentación eléctrica y climatización mientras permanecen estacionadas en la puerta de embarque. En algunos aeropuertos, el uso de unidades de potencia auxiliar está restringido cuando se dispone de equipos de tierra adecuados. Esto contribuye a reducir el ruido y las emisiones.
Sin embargo, cuando hace mucho calor, puede resultar complicado garantizar una refrigeración suficiente en la cabina de un avión de gran tamaño, sobre todo mientras cientos de pasajeros suben a bordo con las puertas abiertas.
El resultado es que los pasajeros pueden notar que hace más calor en la cabina durante un breve período de tiempo antes de la salida, mientras los equipos de tierra y las tripulaciones de vuelo se encargan de crear un ambiente agradable.
¿Por qué parece que hay más retrasos durante el verano?
Que haga sol en el aeropuerto no siempre significa que las condiciones meteorológicas sean favorables para volar. El calor del verano puede provocar fuertes tormentas eléctricas que se forman rápidamente, sobre todo por la tarde y al atardecer. Estas tormentas pueden traer consigo rayos, granizo, vientos fuertes y turbulencias.
Los pilotos, las compañías aéreas y los controladores de tránsito aéreo supervisan continuamente las condiciones meteorológicas y pueden ajustar las rutas, retrasar las salidas o cambiar los procedimientos de llegada para evitar condiciones meteorológicas peligrosas.
A veces, eso implica volar por rutas un poco más largas para evitar las inclemencias meteorológicas o el tránsito aéreo. Aunque es posible que los pasajeros noten que la duración del vuelo es mayor, estos cambios garantizan la seguridad y reducen las perturbaciones en toda la red de aviación.
¿Por qué es tan difícil predecir las turbulencias?
Una de las preguntas más frecuentes que plantean los pasajeros se refiere a las turbulencias.
Las turbulencias pueden producirse tanto en invierno como en verano. Sin embargo, dado que la zona de convergencia intertropical se encuentra en su posición más septentrional durante el verano europeo, es más probable que se produzcan turbulencias durante la travesía en esta época del año. El reto adicional es que no todas las turbulencias se pueden detectar en el radar meteorológico. En ocasiones se producen turbulencias en aire despejado, que pueden surgir sin apenas señales visibles que las anuncien.
Si bien un episodio de turbulencias puede ser aterrador, los aviones modernos están diseñados para resistir turbulencias y los pilotos reciben una capacitación exhaustiva sobre cómo manejarlas.
Por eso, la tripulación pide a los pasajeros que mantengan abrochados los cinturones de seguridad incluso cuando la señal de abrocharse los cinturones esté apagada. La mayoría de las lesiones que sufren los pasajeros a causa de las turbulencias se producen cuando no están sentados o no llevan puesto el cinturón de seguridad.
Es algo muy sencillo de hacer y sigue siendo una de las medidas de seguridad más eficaces que existen: llevar siempre puesto el cinturón de seguridad. Las turbulencias pueden producirse de forma inesperada, y llevar el cinturón de seguridad abrochado ayuda a protegerte a ti y a quienes te rodean.
La seguridad nunca se va de vacaciones
Para muchas personas, los vuelos de verano marcan el comienzo de unas vacaciones muy necesarias. Sin embargo, para los profesionales de la aviación, el verano es una época muy exigente. Ya sea haciendo frente a temperaturas extremas, sorteando tormentas eléctricas, realizando el mantenimiento de las aeronaves, trabajando al aire libre bajo altas temperaturas, atendiendo a los pasajeros o coordinando un espacio aéreo muy transitado, la comunidad aeronáutica trabaja sin descanso entre bastidores para garantizar que los vuelos se desarrollen con seguridad.
La EASA también desempeña un papel importante. Por ejemplo, para el verano de 2026, la EASA está colaborando con compañías aéreas, aeropuertos y organizaciones del sector de la aviación de toda Europa a través de su campaña «Go Safe – Together» para compartir consejos prácticos de seguridad tanto con los profesionales de la aviación como con los viajeros. La campaña pone de relieve cómo las pequeñas acciones y las decisiones acertadas, ya sea en la cabina de vuelo, en la pista de estacionamiento, en la cabina de pasajeros o en la terminal, contribuyen a que la experiencia sea más segura para todos.
Al fin y al cabo, la seguridad aérea es un trabajo en equipo, y cada viaje es más seguro cuando colaboramos entre todos. Así que, la próxima vez que subas a un avión en un caluroso día de verano, recuerda que entre bastidores hay mucho más de lo que los pasajeros imaginan, y que siempre es bueno ser amable con los profesionales de la aviación.
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